A veces hay que llorar. Tiene que dolernos un poco y tenemos que sentirlo y sentir las ganas de no tener que sentir ganas de llorar para empezar a cambiar las cosas ¿Porque los latinos somos así? Siempre riendo, siempre ‘felices’ aunque nos estemos desgarrando por dentro. Como si quisiéramos quitarle importancia a nuestros problemas ¿En verdad pensamos que si obviamos nuestros problemas van a desaparecer? Una vez una señora española me pregunto si yo creía que lo que está pasando en Latinoamérica era debido a que habíamos sido colonizados principalmente por españoles y no por ingleses. Y yo no supe que decirle, es un pensamiento tan simplista y al mismo tiempo tan complicado.
No estoy siendo coherente y debería empezar por el principio, si supiera cual es el principio pero no lo sé ¿Es el principio cuando Rodrigo de Triana grito tierra? ¿Es el principio explicar que la mayor parte de Latinoamérica queda en una tierra paradisiaca que no necesita nada para que crezcan riquezas? O es el momento en que ambas cosas se juntan. Tenemos tantos pensadores que estudian y que discuten cual es la raíz de nuestros problemas y que hablan en un lenguaje que yo con todo y un PhD no puedo entender, y por supuesto todo ese conocimiento de alguna manera no se transmite se pierde entre el aquí de los unos y el allá de los otros. Es tan distinto el lenguaje del ‘sabio’ al lenguaje de la persona común. La que tiene que bregar todo el día para no morirse de hambre. También está el problema de las falsas necesidades. Vemos otras culturas y nos antojamos de lo que ellos tienen sin pensar en cómo llegaron ellos ahí, sin pensar que deberíamos primero dejar de pasar hambre para después preocuparnos por comodidades más banales. Tal vez es falta de memoria. Es tan corta nuestra memoria colectiva. Nadie se acuerda que fue lo que paso anteayer y por que pasó. Nos encanta vivir desinformados y le creemos mas a los chismes y rumores que a los hechos concretos. Incluso las versiones oficiales son extraoficiales, confusas y vacías. Vivimos para el hoy y no nos detenemos a pensar que el ayer forjo nuestro hoy.
Sigo sin ser coherente y por eso lloro, porque no quiero que no me importe, no quiero no sentir nada y quiero que me duela porque así al menos siento que la realidad de mi pueblo me preocupa aunque no sé que puedo hacer para que las cosas cambien. Y estoy tan lejos…
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